Mujeres Libres: La Publicacion

La edición y publicación en formato pasquín de Mujeres Libres, especialmente dirigido a la mujer trabajadora, se proponía despertar la conciencia femenina hacia las ideas libertarias que promulgaba el movimiento. El hecho de proponer y perseguir la emancipación debía ser acompañado de una publicación en soporte de papel, con un costo de producción tan reducido como fuera posible ya que la financiación, tanto de la revista como de la organización Mujeres Libres, no recibía apoyo económico de ninguna organización política  o cualquier otro organismo politizado o de índole institucional que amenazara su independencia. La financiación de Mujeres Libres procedía de las aportaciones gratuitas realizadas por las mujeres que la componían y su participación voluntaria en la redacción y administración de la revista.  Se entiende que, actuando en consecuencia con sus valores por preservar su independencia, imprescindible para acometer la emancipación femenina desde la particularidad inherente al género, cualquier privilegio económico del que pudieran ser depositarias y supusiera un detrimento o menoscabo de su discurso independiente sería rechazado. No obstante, esto no era óbice para que solicitaran apoyo financiero y logístico a las distintas organizaciones libertarias que, en gran medida colmarían los requerimientos de Mujeres Libres. La propia Lucía Sánchez Saornil requirió la colaboración de Diego Abad de Santillán, miembro del consejo editorial de la publicación anarquista Tiempos Nuevos y del comité regional de la CNT, para que los contactos de este facilitaran la distribución de la nueva publicación femenina.

Portada del num.1 de Mujeres Libres

Portada del num.1 de Mujeres Libres

Ligera y cómoda de transportar y disponible en sindicatos, ateneos, grupos de las Juventudes Mujeres Libres alcanzó su objetivo de llegar a la mujer obrera, tanto si esa mujer se encontraba en un entorno rural, una gran ciudad, fábricas o talleres.  Esto quedó patente con las cartas enviadas a la redacción y remitidas por fervientes lectoras, revelando  su exigua formación académica en misivas plagadas de errores gramaticales y ortográficos. Pero este era precisamente el perfil de mujer a la que querían llegar, como enunciaban en su primera editorial “encauzar la acción social de la mujer, dándole una visión nueva de las cosas” Eso sí, nunca llegarían a definirse como una publicación anarquista, pues tal denominación hubiera suscitado recelo entre las potenciales lectoras, proclives a recelar de cualquier actividad de índole política.El nacimiento de la revista fue posible gracias a la iniciativa Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada y Amparo Poch I Gascon quienes, para promover y publicitar su nuevo trabajo, remitieron anuncios dirigidos a sindicatos, ateneos y grupos de las Juventudes desde abril de 1936. Con gran esfuerzo y tesón, el 20 de mayo de 1936 se lanzó el primer numero de Mujeres Libres, teniendo tal acogida que llego a agotarse. El primer número contenía un editorial de presentación un tanto controvertida “el propósito es encauzar la acción social de la mujer, dotándola de una visión diferente de las cosas, evitando que su sensibilidad y cerebro se contaminen de errores masculinos. Entendiendo como errores masculinos todos los conceptos actuales de relación y convivencia, rechazando toda responsabilidad en el devenir histórico del que la mujer nunca ha sido parte actora, si no testigo obligado e inerme”  La definición de los elementos tanto femeninos como masculinos es ahogada por los estereotipos de siempre, describiendo estas características con los manidos prejuicios del que deberían haberse liberado en su discurso y no llegando incluso a enunciar que “el exceso de audacia, de rudeza, de inflexibilidad como virtudes exclusivamente masculinas que han dado a la vida un sentido feroz”

Mercedes Comaposada

Mercedes Comaposada

Como contrapartida, abogan en esta declaración de principios que fue el primer número de su revista ” por la compenetración de intereses, fusión de ansiedades, afán de cordialidad en la búsqueda del destino en común” El fin último de la organización, del movimiento anarquista y femenino que habían gestado era el “humanismo integral” que seria obtenido mediante el equilibrio entre los elementos masculinos y femeninos en la sociedad, humanismo que integrara clases y géneros y los encauzara hacia la emancipación y libertad de la que ambos sexos eran legítimos merecedores. Como cierre de este editorial, Mujeres Libres declaraba abiertamente su ideología libertaria, aduciendo que las pretensiones de la organización eran que la voz femenina fuera escuchada que “tratarían de evitar que la mujer, ayer sometida a la tiranía de la religión, caiga al abrir los ojos a vida plena, bajo otra tiranía no menos refinada y aun mas brutal: la política”  Mantienen que la política y cualquier forma de poder  corrompe y su muestra como alternativa es la estrategia de  acción directa “Mujeres Libres busca la recta infinita de la acción directa y libre de las multitudes y de los individuos. Hay que edificar la vida nueva mediante procedimientos nuevos” tal como publicarían en el no 7 de la revista.

El primer ejemplar de Mujeres Libres recogía entre sus páginas una carta de Emma Goldman, quien contrajo matrimonio a fin de obtener la nacionalidad británica con Jim Colton, minero en Gales, sobre el movimiento anarquista en el contexto de la marcha contra el desempleo que se llevó a cabo en 1927 y que fue precedida por la huelga general en Gran Bretaña en 1926.

Emma Goldman

Emma Goldman

Semejante depresión económica y un número de desempleados tan elevado, desmoralizados por la falta de expectativas de un futuro mejor y espoleados contra el indefectible surgir del fascismo, que constituía  una amenaza real para  la clase obrera, condujo a cerca de 120 hombres al frente español, aunque este hecho tuvo lugar tras la publicación de la primera edición de Mujeres Libres.

Tambien albergaba comentarios políticos y culturales (una crítica de “Tiempos Modernos” de Chaplin) la invasión de Abisinia por parte de Italia, donde un pacto de no intervención entre Francia y Reino Unido, dio carta blanca a Benito Mussolini, así como un artículo sobre la  ley como enemigo y pertinaz subordinador de la mujer. Tenido en cuenta el énfasis de la organización depositado en la educación, no podía faltar una discusión de las teorías educativas de Pestalozzi,  que se centraban en el alumno valorando las diferencias individuales y la percepción de cada persona. Lucía Sánchez Saornil aportó un artículo sobre la vida cotidiana de los campesinos en Castilla para aproximar a la lectora urbana hacia la realidad de la vida femenina en el entorno rural que le era ajeno y desconocido. Hubo lugar para temas” femeninos” así como para la necesidad de unos niveles mínimos de higiene y comodidad en el hogar, instando a las lectoras a mantener sus cocinas limpias, recordándoles la necesidad de higiene personal diaria, de un inodoro e incluso de una instalación de calefacción que hiciera el hogar más cómodo, poco menos que un lujo reservado a muy pocos en aquella época. Un artículo dedicado a los cuidados del recién nacido fue el aporte de Amparo Poch i Gascón para completar la revista.

El 15 de junio de 1936 se lanzaría el segundo número, con una periocidad mensual y un total de 14 ediciones hasta que, tras el estallido de la guerra, se verían forzadas al cese de su actividad en 1939. Durante su breve periplo contarían con numerosas colaboraciones entre sus páginas como las de Lola Iturbe, Pepita Carpena y Sara Berenguer, Conchita Guillen y Soledad Estorach entre otras.

Soledad Estorach

Soledad Estorach

Lograron cumplir sus principales objetivos y llegar a la mujer obrera sin importar el entorno en que habitara, utilizando un lenguaje accesible para la mujer con escasa formación y mediante un tono respetuoso, no moralizante ni crítico con la escasa participación femenina en el movimiento pero tampoco con el aire de condescendencia empleado en las revistas femeninas. Obtuvieron críticas y menciones de Acracia (publicación de la CNT de Lérida) y el boletín de la CNT-FAI encomendaba a sus lectores a mostrar su apoyo a Mujeres Libres. Sin embargo, el reconocimiento que ellas esperaban de sus compañeros nunca acabaría por manifestarse, poniendo de relieve el desinterés de la mayoría de las publicaciones anarquistas y del movimiento en el sentido mas amplio. Llegaron a tener que pagar de su bolsillo los anuncios de Mujeres Libres publicados en Solidaridad Obrera. El hecho de haber alcanzado parcialmente sus objetivos,  no trajo consigo el reconocimiento del sector anarquista masculino, siendo esta falta de consideración de sus compañeros lo que afligiría a Mujeres Libres durante su breve pero intensa andadura. El sueño emancipador y libertario  de Mujeres Libres despertaría abruptamente con el comienzo de la Guerra Civil. Sus ideales libertarios serían sesgados por la cruda realidad del conflicto bélico y la revista adoptaría un giro centrado en la importancia del papel femenino en la contienda como soporte de las milicias en labores de abastecimiento, ocupación por las mujeres de los puestos típicamente masculinos, elaboración de artillería, lavandería…  Pero al final de la Guerra se vieron obligadas a exiliarse, no había lugar para ellas en la nueva España de Franco.  Amparo Poch i Gascón marchó a Francia, igual que Pepita Carpena, Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada… No obstante, algunas de ellas no perderían el contacto.

MUJERES LIBRES EN EL EXILIO

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Suceso Portales

Suceso Portales, que participó en la revista y fue Secretaria del Subcomité Nacional de Mujeres Libres en Valencia, se exilió en Londres, a bordo del “Galatea” y en la capital británica sería acogida en casa de Peggy Spencer durante algún tiempo, fue quien se puso en contacto con sus compañeras para emprender la labor que se vio interrumpida por la Guerra y lanzar la modesta publicación Mujeres Libres en el Exilio.

El primer número saldría a la venta el 1 de noviembre de 1965 en Londres, se editaría mensualmente en tres idiomas: español, inglés y francés, disponible en el mercado Europeo y América Latina. Posteriormente, cuando Suceso se mudó a vivir cerca de su compañera Sara Berenguer en Montady (Francia) la revista pasaría a publicarse en esa localidad en el año 1972. Sufragaron y publicaron Mujeres Libres en el Exilio desde 1965 hasta 1976. Los 47 números de la publicacion serían completamente autofinanciados, contando entre sus colaboradores con Lola Iturbe, Aureliano Lobo ( escultor y pareja de Mercedes Comaposada) Pepita Gracia Estruch, que además ejerció de tesorera de la revista, Tomás Cano y Juanita Nadal entre ellos. El último número de Mujeres Libres en el Exilio se editó en Montady en diciembre de 1976.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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